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Despedida

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 El Diario Córdoba titulaba la mañana del 18 de noviembre “La ciudad amanece con un manto blanco y bajada de temperaturas” , pero en cuanto pasamos Cerro Muriano, la niebla levantó. Me dirigía, esta vez sí, a despedirme de mi madre, esta vez para siempre. Pocas palabras se me ocurren para contar algo así. En las últimas semanas, cuando me despedía de ella, el temor y la certeza se unían en mi cabeza pensando que esa era la última vez que le daría un beso… y al volver a casa, no sé por qué, se repetía en mí un recuerdo, no precisamente especial, más bien de rutina y normalidad:  Era mediados de los años noventa, un sábado por la tarde en que ella libraría en el trabajo. Íbamos andando desde casa, por una Córdoba que ya no existe, a comprar a Simago , que ya tampoco existe, junto a las Tendillas. Mirábamos la cartelera del cine Góngora, que ya no existe como cine…. Y volvíamos a casa a colocar la compra y a preparar algo para cenar. No se me ocurre nada más ahora mismo, pero qu...

Centenario

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  Hoy, mi abuela paterna hubiera cumplido cien años. En ese siglo caben infinitas historias y me gustaría escuchar qué piensa de este mundo de hoy, tan inquietantemente parecido al que la vio nacer. Cuando nació, reinaba en España Alfonso XIII. Cuando murió, su nieto Juan Carlos. Entre esos dos reyes, en España pasó de todo: bueno, malo, y muy malo. Y era fascinante escucharla hablar de esos momentos muy malos: recuerdo todo lo que me contaba acerca de la Guerra: en Madrid, cuando la trasladaron con su hermana a la zona de Levante, y la vuelta con su madre y su hermana a Madrid tras finalizar la Guerra. Me parece increíble todo lo que vivió tras la Guerra.Narrarlo aquí daría para una gran novela de espionaje de la Segunda Guerra Mundial. Lo que me asombra es la valentía que tuvo siendo tan joven, cuando salió al mundo –literalmente – a encontrar a su padre, en unos momentos en los que, como Íngrid Bergman decía en Casablanca, el mundo se derrumbaba. Mi abuela siempre tenía u...

Santa Pola 1990

El tiempo, más bien el paso de él, es un continuo, cómo el campo, cómo el territorio físico. Es nuestra mente quien pone unas lineas al tiempo -cómo los imperios trazan las fronteras políticas al territorio físico - que delimitan, pasados los años, las épocas de nuestra vida. La frontera entre la infancia y la adolescencia está marcada en mi recuerdo por el veraneo de 1990. Aquel año fuimos de vacaciones a Santa Pola con mis tíos y mis primos. Sin saberlo, era la última vez que iba de vacaciones con mis padres, ya que poco después se separarían. Durante la primera quincena de agosto -recuerdo bien que durante aquellos días la televisión habló de la invasión de Kuwait por Sadam Husein- disfrutamos de las vacaciones de un españolito normal: apartamento, playa, paseo, chiringuito... Únicamente dos sucesos que, afortunadamente quedaron en anécdota, fueron los que hicieron distintas esas vacaciones.  La primera fue la visita a la isla de Nueva Tabarca, obligada para todo visitante de Sa...

La eternidad

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  No sé cómo empezar a escribir... será porque tiene algo que ver con la eternidad, y eso no tiene principio ni fin. O porque su ausencia todavía es algo físico, y todavía notamos que está con nosotros, aunque sospecho -y deseo- que siempre lo estará.   Lo está en el nombre de mi hijo, y recuerdo, emocionado, cómo me dijo a solas, a las horas de nacer, lo contento que estaba de que llevara su nombre, Claudio. Lo está en todo lo que nos contaba, en sus dichos, en su buen humor para todo y para todos, y en su constante preocupación para que nada faltara a la gente que quería. Lo está en la escalera de mi casa, subiendo, tantas veces cargados, cuando nos mudamos, y como, siempre, después de aquello, decía que ya no sería capaz de volver a hacer una mudanza... y en la escalera de mi casa, bajando, cuando transportamos una televisión que pesaba cómo ninguna otra cosa en el mundo, y casi rodamos escaleras abajo con ella.   Sobre todo está en el campo, celebrando e...

El nombre de las Calles

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En estos días pasados de un confinamiento que todavía no se ha ido del todo, la reposada nocturna en el sofá tras la cena, con pocas ganas de leer, me sugería viajar en mi mente por todos los viajes que hemos hecho. El miedo – a tantas cosas – me hacía pensar en que, tal y como se está poniendo el mundo, quizá no pudiera viajar más y, para calmar el terror, comenzaba un paseo por las calles de mi memoria con un nombre que, más allá de la belleza del lugar, se me ha quedado grabado, por curioso o bonito. El paseo comienza en mi ciudad, Córdoba, por un barrio del casco histórico, San Agustín, muy alejado y olvidado por las rutas turísticas, preñado de patios de una belleza singular. Se suceden las calles de las Nieves Viejas, Matarratones, Pozo de dos bocas, y termina por el sugerente nombre de Plaza del huerto hundido. Sigo por Sevilla, y sin dejar de nombrar la acertada y preciosa esquina que en el barrio de Santa Cruz une los nombres de Agua y Vida, me detengo en la calle de la ...

Aute

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Esta mañana en Radio Nacional, en la voz de Carles Mesa y Pancho Varona, he sabido de la muerte de Luis Eduardo Aute. No exagero si digo que con él, se va la letra de gran parte de mi memoria sentimental.  No voy a pararme a decir lo grande que ha sido como poeta y cantautor, hoy lo dice la prensa en estos días de aires envenenados, y sus canciones lo dirán siempre. Yo le daré las gracias siempre por ponerle la letra a muchos de mis momentos personales más hondos. Recuerdo escuchar 'Siglo Xxi' camino de Talavera, en el coche de mi tío Miguel, teniendo trece años, en un momento que suponía un cambio trascendental en mi vida. Aun escucho 'animal' y su letra esdrújula me recuerda mi adolescencia. Sobre todo, recuerdo el concierto en el Gran Teatro de enero de 2003, agarrado a la mano de Rocío mientras sus afiladas letras nos cortaban el espíritu. Yo, melómano, reconozco que los conciertos de Aute han sido una experiencia más allá de un mero compendio de cancio...

Mi vecino Antonio

La última tarde de nuestras vacaciones gaditanas recibí la llamada de mi madre para decirme que había muerto nuestro vecino Antonio. Antonio es, todavía me cuesta decir ‘era’, un vecino de los de antes. Él y Conchi, su mujer, han sido algo más que las personas que viven en la puerta de enfrente. Siempre dispuestos a hacer cualquier favor, independientemente del día o la hora que fuera – aún recuerdo la noche en que murió mi tío Juan –, la relación con ellos dura desde el día que mi madre y yo vinimos a vivir a Córdoba. Cordobés militante en todos los sentidos, cuando yo fui algo más mayor, fuimos compañeros de abono en la plaza de toros y de la Orquesta de Córdoba en el Gran Teatro, permitiéndome hablar con él de muchas cosas, y sobre todo, de disfrutar de sus narraciones sobre una Córdoba que ya no existía. Recuerdo a menudo una, que se refería al impacto que produjo la muerte de Manolete en Córdoba. Antonio me contaba que la mañana del 29 de agosto de 1947 su padre le mandó a...

Adiós Calderón

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En unos días, se jugará el último partido oficial en el Vicente Calderón. Conste, antes de seguir escribiendo, que soy madridista, cada vez un poco menos. Quizá porque eche en falta ese romanticismo, nunca triunfalista, que tienen los atléticos. Mi amigo Andrés siempre me echa en cara que sea madridista. Dice que me pega ser del Atleti, por mi forma de ser, por mi forma de hablar de Madrid, por el Manzanares... Lo peor es que muchas veces creo que lleva toda la razón. Para la memoria de Madrid, el Calderón, aparte de su vida atlética, es el santuario donde actuaron los Rolling, en plena movida madrileña, un concierto mítico bajo una tormenta. O Michael Jackson y Bruce Springsteen a finales de los ochenta, situando Madrid como una parada más en las giras de las grandes estrellas. Casi nada.... Para mi memoria sentimental futbolera, el Calderón es el lugar en el que vi por primera vez un partido oficial -nos llevó el director del colegio, un canario colchonero-. Y donde tra...

Un día memorable

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Una vez, ojeando un resumen sobre mi idolatrada American Beauty , leí que la película terminaba narrando "un día memorable" en la vida del protagonista. Tan memorable, que es el día en que se lo cargan y empieza a narrar su vida desde un más allá que le da una perspectiva de inusitada belleza. El caso es que, olvidando la película, la expresión "un día memorable" me gustó mucho y quedó alojada en mi cabeza.   Hace unos días descubrí, positivamente, qué es un día memorable, un día que te cambia la vida y desde el cual empiezas a mirarla desde una óptica que no podías imaginar el día anterior. Fue el día que nació mi hijo. Sobre las diez de la lluviosa y tormentosa noche del sábado estábamos  montando en el coche de un taxista al que le dije que llevábamos a una parturienta, cosa que provocó que llegáramos al hospital en cosa de segundos. Ingresada Rocío y rodeados de horribles artefactos hospitalarios, vino toda una noche y una mañana de espera ant...

Un cuarto de siglo en Córdoba

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En unos días hará veinticinco años que vivo en Córdoba. Se dice pronto, pero un cuarto de siglo en una vida es una cifra nada desdeñable. Corría el caluroso -como no podía ser de otra forma en Córdoba- verano de 1991, Miguel Induráin acababa de ganar su primer Tour de Francia y la Unión Soviética se caía en pedazos tras el intento de golpe de estado contra Gorbachov... Empezaba a acabar el siglo XX y mientras Los Manolos versionaban en rumba el All my loving de los Beatles , y la Banda Blanca cantaba la Sopa de Caracol , los españoles esperábamos la llegada del 92 como el momento en que nos iba a convertir definitivamente en modernos y europeos. Mi madre y yo llegábamos a C ó rdoba en un borrón y cuenta nueva en la vida, en un mes de agosto al barrio de la Judería, mi barrio, aprendiendo que referirse al Patio de los Naranjos por su nombre era cosa de turistas, que eso eran "los Patios" de toda la vida, que el barrio donde empezábamos a vivir se llamaba de la ...

Diez años

Hoy hace diez años que murió mi tío Alfonso. Una década ya del tiempo que cada vez pasa más rápido... Todavía recuerdo, o me lo parece, con mucha nitidez la última vez que estuve con él: una tarde fría de domingo en Madrid. Me despedí de él, y me volvía a Cordoba, cogiendo el tren en la estación de Atocha; la luz naranja de las farolas del paseo de los Melancólicos, que veía a través de la ventana del autobús, me parecía que justificaba más que nunca el nombre del paseo. La tarde siguiente, ya de lunes, me llamó mi padre para decirme que había fallecido. A pesar de ser algo esperado, no podía entenderlo... Recuerdo a mi tío todos los días, sobre todo por las mañanas, justo antes de entrar a trabajar, y no se me olvida que estoy dónde estoy gracias a su ayuda y que nunca tendré tiempo ni palabras suficientes para agradecérselo. Doy gracias a la vida y a las circunstancias porque en parte de sus dos últimos años de vida pude vivir en casa de mis tíos y compartir con ellos ratos y tr...

Madrid, 1989

Rocío me envió la lista que publicó la Vanity Fair con las mejores 50 series de televisión españolas de toda la historia . En principio, imaginé que sería una más de esas listas subjetivas que tanto nos gusta leer en las revistas, pero al final me encontré por una parte con el convencimiento de que – generalizando – las producciones de televisión de hoy no tienen nada que ver a las de los años 80 y por otra parte con un viaje a mi infancia y juventud, y a imágenes a medio recordar y otras completamente olvidadas. Transité con nostalgia y cierto orgullo por Juncal , los gozos y las sombras , por verano azul y por muchas otras series que hicieron época, sintiendo que paseaba por mi vida infantil y adolescente, y me topé con algo de lo que nunca había oído hablar: delirios de amor,   de la que Vanity Fair decía de ella que atípica y rompedora, definía la esencia de la excesiva década de los ochenta. Me sorprendí comprobando cómo una producción de la televisión públi...

Tristana

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Hoy he vuelto a ver Tristana. Llevaba años sin verla y de nuevo he disfrutado de la película que tantas veces he visto. Y como todas esas veces me ha vuelto a sorprender. He reído con las hidalgueces y formas decadentes de Don Lope, me he extasiado con la belleza hierática de Catherine Deneuve, he sufrido con los dolores físicos y emocionales de Tristana, asustándome con su transformación. Me he compadecido de los enamoramientos inútiles de don Lope y Horacio, he vuelto a sentir fascinación con escenas y diálogos como la entrada en escena de Fernando Rey, piropeando a una guapa toledana como si fuera un galán de zarzuela, o la de los adolescentes mirones y tocones en la torre de la catedral, en una secuencia de un morbo pocas veces superado en el cine. Me ha entrado hambre saboreando las migas de campanero, el cocido que prepara Saturna, y con el chocolate acompañado de dulces que don Lope toma conversando con los curas que presienten que le queda poca vida. Y sobre todo ...

Álvaro

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Esta mañana nos hemos despedido de Álvaro. Era una mañana fría y muy ventosa, muy desapacible. En Córdoba, sus amigos y sus hermanos han invocado a Bach y, luego, mientras le acompañábamos y entrábamos en el silencio del cementerio de Bujalance, Rafa ha cogido su trombón y ha tocado when the saints go marching in ... Una metáfora perfecta de eso a dónde no llegan las palabras para expresar lo que se siente, y una forma inmejorable de despedirse de Álvaro. Cómo a él le hubiera gustado. Porque Álvaro era pura Música, cualquiera que lo hubiera escuchado tocar una nota lo sabía. No estaba claro dónde empezaba el cello y donde estaba él. Lo que sí era cierto era dónde estaba la Música: dentro del mismo lugar dónde le resonaban las notas, cerca del corazón enorme que tenía para todos. Es tarea inútil hablar del músico y de la persona... Quien tuvo la fortuna de escuchar al músico y tratar a la persona lo sabe... Una noche de septiembre de 1997 en Madrid, en esa época ...

Don Francisco Fernández Hidalgo

A lo largo de mi vida he conocido personas especiales, personas que aprecio, personas que me producen una profunda indiferencia, personas que admiro, y otras que admiro, incluso con pasión. Es el caso de don Francisco, fallecido el pasado día 6 de mayo. Admiración por mi profesor de Música en el instituto, que me dio enseñanzas importantes, entre otras, una que considero algo muy importante en mi vida: el amor por la Música. Y admiración con pasión por el maestro que portaba valores tales como el respeto y la ayuda a los demás, sentimiento que nació el día que le conocí, mi primer día de instituto, cuando siendo yo para él un alumno más de los miles que habría tenido en su carrera, se portó conmigo como un padre y un amigo. Ya jubilado, mantuve la relación con él gracias a mi amistad con su hijo Chiqui, y en más de una ocasión me pidió que dejara de llamarle de usted y don Francisco, para pasar a tutearle y llamarle Paco, cosa que nunca hice porque me seguía imponiendo como pr...